Acorde con una investigación sobre las proyecciones educativas que nos depara 2030, los salones de clases también serán espacios para que los jóvenes debatan sobre su rol activo frente a los cambios sociales y ambientales. Así lo determinaron más de 1.000 docentes consultados para una encuesta global sobre el tema.

“Con estudiantes tan interesados en lograr un impacto positivo en el planeta, las aulas privilegiarán la formación crítica”, resaltó el estudio a cargo de la empresa Microsoft y la unidad de negocios “The Economist Intelligence”. Como resultado, un 47% de profesionales afirmó que la carga horaria debería ser mayor en aspectos referidos al cambio climático y a las temáticas con perspectiva de género y de diversidad.

A ambas cuestiones, se sumó una arista digital ya que el 60% de los encuestados quiere incrementar las prácticas tecnológicas de sus alumnos. Sin embargo, sólo un 38% del total expresó tener la formación suficiente para enseñar con herramientas online.

Por último, el 48% de los docentes entrevistados destacó que las nociones de aprendizaje emocional y de aprendizaje social estarán en boga. “Estas habilidades comprenden la flexibilidad y la adaptabilidad de los estudiantes al entorno. Junto a su capacidad de iniciativa, la independencia que generen, el liderazgo y la apertura intercultural hacia otros”, precisó el estudio recogido por la agencia de noticias Télam.